Calorímetros
Un calorímetro es un instrumento científico diseñado para medir la cantidad de calor involucrado en una reacción química o proceso físico, generalmente cuantificando el cambio de temperatura en un ambiente controlado. El principio subyacente se basa en la conservación de la energía, donde el calor absorbido o liberado por el sistema (como las sustancias que reaccionan) es igual al calor ganado o perdido por el entorno (el calorímetro mismo), expresado como qsystem=−qsurroundingsq_{\text{system}} = -q_{\text{entorno}}qsystem=−qsurroundings.[1] Esta medición permite determinar propiedades termodinámicas clave, incluidos cambios de entalpía, capacidades caloríficas específicas y calor de fusión o vaporización.[2]
El desarrollo del calorímetro se remonta a finales del siglo XVIII, cuando los químicos franceses Antoine Lavoisier y el matemático Pierre-Simon Laplace inventaron el calorímetro de hielo en 1782-1783 para estudiar la producción de calor en reacciones químicas, como la respiración y la combustión. Este dispositivo utilizó el derretimiento del hielo para cuantificar el calor, lo que marcó un avance fundamental en la termoquímica cuantitativa. Las innovaciones posteriores, incluida la bomba calorimétrica introducida en el siglo XIX por Pierre-Eugène-Marcellin Berthelot y perfeccionada por otros como Paul Vieille en 1885, ampliaron su precisión para medir las energías de combustión a volumen constante.
