Grasas
La grasa es un tipo de lípido, un grupo diverso de compuestos orgánicos que son insolubles en agua pero solubles en solventes no polares, esenciales para el almacenamiento de energía, la estructura celular y las funciones metabólicas en los organismos vivos.[1] Principalmente, las grasas se componen de triglicéridos, que son ésteres formados a partir de una molécula de glicerol y tres cadenas de ácidos grasos, que normalmente contienen de 14 a 24 átomos de carbono.[1] Estos ácidos grasos varían en saturación (las grasas saturadas no tienen dobles enlaces entre los carbonos, las grasas monoinsaturadas tienen uno y las grasas poliinsaturadas tienen múltiples), lo que determina si la grasa es sólida (como la mantequilla) o líquida (como el aceite) a temperatura ambiente.[2] En el cuerpo humano, las grasas se almacenan en el tejido adiposo, un tejido conectivo especializado compuesto principalmente por adipocitos que no sólo reserva energía en forma de triglicéridos sino que también secreta hormonas como la leptina y la adiponectina para regular el apetito y el metabolismo.[3]
Las grasas desempeñan funciones fundamentales como macronutrientes en la dieta, ya que proporcionan 9 kilocalorías por gramo (más del doble de la energía que los carbohidratos o las proteínas) y facilitan la absorción de vitaminas liposolubles como A, D, E y K.[2] Los ácidos grasos esenciales, incluido el ácido linoleico (una grasa poliinsaturada omega-6) y el ácido alfa-linolénico (un omega-3), no pueden ser sintetizados por el cuerpo y deben obtenerse de fuentes como aceites vegetales, nueces, semillas y pescado.[2] Las grasas dietéticas influyen en los resultados de salud: las grasas saturadas de productos animales como la carne y los lácteos pueden elevar los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad, lo que aumenta el riesgo cardiovascular, mientras que las grasas insaturadas de fuentes como el aceite de oliva y el pescado graso ayudan a reducir estos niveles y favorecen la salud del corazón.[2] Más allá de la nutrición, las grasas forman las colas hidrófobas de los fosfolípidos en las membranas celulares, lo que contribuye a su fluidez y propiedades de barrera.[1]
