Alicates
Los alicates son herramientas de mano que constan de dos palancas pivotantes unidas en un punto de apoyo, con mandíbulas en un extremo para agarrar y mangos en el otro para hacer palanca, y se utilizan principalmente para sujetar objetos firmemente para girarlos, doblarlos, cortarlos o manipularlos en diversos oficios y aplicaciones.[1][2]
Los orígenes de los alicates se remontan a la Edad del Bronce, alrededor del año 3000 a. C., cuando surgieron las primeras versiones como pinzas de bronce para reemplazar los instrumentos de madera para manipular materiales calientes como carbón o metal durante la forja. Aproximadamente en el año 2000 a. C., los alicates habían evolucionado para agarrar objetos de hierro candente de manera más efectiva, y aparecían representaciones en artefactos griegos antiguos asociados con el dios Hefesto y su herrería. El diseño básico, que incluye manijas, un pivote y mandíbulas, se ha mantenido prácticamente sin cambios desde la antigüedad, aunque se produjeron mejoras durante el Imperio Romano y se produjeron mayores avances en materiales y ergonomía durante la Revolución Industrial, lo que permitió la producción en masa y una mayor resistencia.
