Geosintéticos
Los geosintéticos son productos planos fabricados a partir de materiales poliméricos sintéticos, como polietileno o polipropileno, que se utilizan junto con suelo, roca u otros materiales geotécnicos para realizar funciones como refuerzo, separación, filtración, drenaje y contención de fluidos en proyectos de ingeniería civil.[1] Estos materiales mejoran el rendimiento de las estructuras al mejorar la estabilidad del suelo, reducir la erosión y facilitar la protección ambiental en aplicaciones que van desde la construcción de carreteras hasta la gestión de residuos.[2]
Los tipos principales de geosintéticos incluyen geotextiles, que son telas permeables disponibles en forma tejida o no tejida para separación y filtración; geomallas, que son estructuras rígidas de rejilla abierta diseñadas para reforzar el suelo; geomembranas, que son láminas impermeables utilizadas como barreras para contener líquidos o gases; y geocompuestos, que combinan múltiples elementos geosintéticos para proporcionar funcionalidades híbridas como drenaje y protección.[1] Otras variantes incluyen georedes para drenaje en el plano, revestimientos de arcilla geosintética (GCL) para barreras de baja permeabilidad y geoceldas, que son estructuras tridimensionales en forma de panal para confinamiento y estabilización.[2] Estos tipos se seleccionan en función de las necesidades específicas del proyecto, y los geotextiles y geomembranas se encuentran entre los más utilizados debido a su versatilidad.[1]
