Compresores
Un compresor es un dispositivo mecánico que aumenta la presión de un gas reduciendo su volumen mediante la entrada de trabajo mecánico.[1] Estos dispositivos son esenciales en numerosos procesos industriales, ya que convierten la energía de un motor eléctrico, un motor diésel u otras fuentes en energía potencial almacenada en gas presurizado.[2] El aire es el gas comprimido con mayor frecuencia, pero los compresores también manejan refrigerantes, gas natural y otros fluidos en aplicaciones que van desde la refrigeración hasta el transporte por tuberías.[3]
Los compresores se clasifican en términos generales en dos tipos principales: de desplazamiento positivo y dinámicos. Los compresores de desplazamiento positivo, como los modelos de pistón alternativo y de tornillo rotativo, funcionan atrapando un volumen fijo de gas y reduciendo su espacio para aumentar la presión, lo que los hace adecuados para necesidades intermitentes de alta presión.[4] Los compresores dinámicos, incluidas las variantes centrífugas y axiales, aceleran el gas mediante impulsores o paletas de alta velocidad y luego lo desaceleran para convertir la energía cinética en presión, ideales para flujos continuos de gran volumen a presiones moderadas.[4] Esta clasificación influye en su eficiencia, ya que los tipos de desplazamiento positivo a menudo logran relaciones de compresión más altas en unidades más pequeñas, mientras que los tipos dinámicos sobresalen en escenarios de alto flujo.[5]
