Pirómetros
Un pirómetro es un dispositivo de medición de temperatura sin contacto que determina el estado térmico de un objeto detectando y analizando la radiación infrarroja que emite, basándose en principios derivados de las leyes de radiación del cuerpo negro como la ecuación de Planck. Este método permite la detección remota, lo que lo hace ideal para medir altas temperaturas en ambientes peligrosos o inaccesibles donde no se pueden usar termómetros de contacto físico como termopares.[2] Los pirómetros suelen consistir en un sistema óptico para enfocar la radiación, un detector para convertirla en una señal eléctrica y un sistema electrónico de procesamiento para calcular la temperatura, con una precisión influenciada por factores como la emisividad del objeto y las condiciones ambientales.[3]
La invención del pirómetro se atribuye al alfarero inglés Josiah Wedgwood a finales del siglo XVIII, quien desarrolló una versión mecánica temprana alrededor de la década de 1780 para monitorear las temperaturas del horno comparando la contracción o los cambios de color en muestras de arcilla calentadas con referencias estandarizadas. Este dispositivo marcó un avance significativo en la termometría industrial, evolucionando de evaluaciones cualitativas basadas en colores a herramientas más cuantitativas. A principios del siglo XX, surgieron los pirómetros ópticos, que empleaban la comparación visual de la incandescencia de un objeto con una lámpara de filamento calibrada, según lo estandarizado por instituciones como la Oficina Nacional de Estándares (ahora NIST) para temperaturas superiores a aproximadamente 800 °C. Otros desarrollos en la década de 1930 introdujeron pirómetros infrarrojos, aprovechando los detectores fotoeléctricos para una aplicabilidad más amplia más allá de los rangos de luz visible.
