Fotómetros
Un fotómetro es un instrumento que mide la intensidad o el flujo de luz, a menudo centrándose en propiedades como la irradiancia, la iluminancia o la intensidad luminosa, y puede abarcar la radiación electromagnética desde el espectro ultravioleta al infrarrojo, incluido el rango visible. Estos dispositivos suelen emplear fotodetectores como fotodiodos, fotorresistores o fotomultiplicadores para convertir la luz en señales eléctricas para su cuantificación, lo que permite una evaluación precisa de las características físicas o perceptivas de la luz.[1] Específicamente en fotometría, las mediciones tienen en cuenta la sensibilidad visual humana a través de funciones de luminosidad, lo que la distingue de enfoques radiométricos más amplios que ignoran los factores de percepción.
Los orígenes de la fotometría se remontan a la astronomía antigua, donde Hiparco en el siglo II a. C. desarrolló un sistema de magnitud para clasificar cualitativamente el brillo estelar.[3] La medición cuantitativa avanzó en el siglo XVIII, y a Pierre Bouguer se le atribuye el mérito de haber inventado el primer fotómetro alrededor de 1729, un dispositivo que comparaba las intensidades de la luz igualando la iluminación sobre una superficie. Los desarrollos posteriores incluyeron instrumentos de comparación visual en el siglo XIX, como los de Zöllner en 1861, y la transición a métodos fotoeléctricos a principios del siglo XX, que introdujo la precisión objetiva utilizando células de selenio y más tarde tubos fotomultiplicadores. A mediados del siglo XX, los fotómetros se habían convertido en herramientas estandarizadas para uso industrial y científico, y desde principios del siglo XX instituciones como el NIST establecían estándares de calibración para unidades como la candela y el lumen.[7]
