Techos
Un techo es el conjunto superior de la estructura de un edificio, que comprende un marco de soporte, una plataforma y una cubierta protectora diseñada para proteger el interior de los elementos climáticos, como la lluvia, la nieve, el viento, el sol y las temperaturas extremas, mientras resiste cargas estructurales. Este sistema generalmente incluye vigas o armazones para soporte, revestimiento para mayor estabilidad y una capa exterior para garantizar impermeabilización y durabilidad.[2]
Las funciones principales de un techo se extienden más allá de la protección básica e incluyen la regulación térmica, el control de la humedad y la ventilación, que ayudan a mantener la comodidad de los ocupantes y previenen el deterioro del edificio debido a la ganancia de calor, la condensación o la infiltración de aire.[3] Además de proteger contra los peligros ambientales, los techos contribuyen a la eficiencia energética al incorporar aislamiento y superficies reflectantes, y desempeñan un papel clave en la estética arquitectónica, definiendo el estilo y la proporción de un edificio.[4] Para las estructuras históricas, un techo en buen estado es esencial para preservar los materiales subyacentes, como la mampostería y la madera, del deterioro acelerado.[5]
